Mientras que algunos prefieren la fotografía en blanco y negro y otros a color, es recomendable que tengas a un fotógrafo con experiencia que sepa guiarte en las poses, tanto al momento de la preparación en casa como durante la ceremonia en sí.
Recuerda que en la mayoría de casos en los que la boda es de noche, es probable que el fotógrafo lleve algunos tachos de luz que hagan que tu rostro tienda más rápidamente a la sudoración. Para esto, es recomendable que te hagas un tratamiento anti-sudoración, porque así pases por el retoque de programas de diseño, es probable que algunas fotos queden poco naturales.
Se acostumbra dar también un pequeño intermedio para tomar las fotos en un estudio acondicionado. Para esto es imprescindible que los novios mantengan sus vestidos lo más intactos posibles. En el momento de la recepción, los novios deben pasar por cada una de las mesas para compartir una fotografía con los grupos de invitados. Para este entonces la novia ya tendrá puesto su traje de noche, y el novio, habrá podido retirarse del estrujado esmoquin.