Cualquiera puede practicar pilates: deportistas calificados, personas con osteoporosis, madres gestantes, etc. Lo importante es saber qué ejercicios deben realizar y qué rigor aplicar. Para ello, previamente, la persona es evaluada y se le asignan rutinas específicas.
Este método se puede efectuar usando diversas herramientas como el reformer, el trapecio o el cadillac. Además, existen otras técnicas que se realizan con elementos simples como las colchonetas o los balones.
El reformer sirve para trabajar la resistencia de forma controlada. Es una cama con cinco resortes que se pueden graduar. Estas se colocan en las manos y en la parte baja de los pies, luego el equipo estira el cuerpo logrando así una mayor fortaleza muscular.
En tanto el trapecio cuenta con muchos resortes y cuerdas que fortalecen la parte lumbar, dorsal y el cuello. Por su parte, el cadillac es más específico para ejercitar las piernas. También se usual trabajar con pelotas grandes. Los ejercicios consisten en presionarlos, sentarse o echarse sobre ellos. Así generan una sensación de equilibrio en la persona.
El creador del método pilates fue el alemán Joseph Pilates. De pequeño era alérgico, por ello, siempre practicó deportes. De adulto fue médico y estudió las técnicas milenarias chinas.
Durante la Primera Guerra Mundial ayudó a rehabilitar a los soldados heridos usando una novedosa técnica que consistía en colocar tubos con resortes sobre sus camas. En aquella época hubo una epidemia de gripe. Muchos enfermaron o murieron, pero ninguno de los soldados rehabilitados con pilates padeció el mal.