En la cultura china, el Tai Chi tiene tres fundamentos: en primer lugar sintetiza varias formas o esquemas de lucha de las artes marciales de la dinastía Ming. Seguidamente, integra la gimnasia taoísta y el sistema de respiración. Finalmente, formula sus principios de lucha en clave de Yin y Yang, las Cinco Fases, la Alquimia Interna y el Libro de los Cambios.
El Tai Chi es conocido por las secuencias de movimientos que realizan sus practicantes. En estas secuencias se observa: unión de la conciencia y el movimiento corporal, lentitud, flexibilidad, circularidad, continuidad, suavidad y firmeza; características que transmiten un sentimiento de armonía y serenidad.