La bola del bowling tiene una circunferencia aproximada de 27 pulgadas. Está hecha de caucho, plástico, resina reactiva o una combinación de estos materiales. Cuenta con tres agujeros para ser tomada con poca fuerza. Su peso fluctúa entre los 4 y 7 kilos.
Una partida típica de bowling consta de diez juegos, los cual están integrados por dos lanzamientos, excepto en los casos en los que se logre una chuza al primer intento. Cada jugador deberá intentar derribar el mayor número de pinos.
Cada bolo derribado es un punto al marcador del jugador. No obstante, hacer una chuza significa diez puntos más los puntos totales de los dos siguientes lanzamientos. Asimismo, botar todos los pinos tras los dos lanzamientos del juego son diez puntos más los que se consigan en el siguiente tiro.
De esta manera la máxima puntuación posible es de 300 puntos. Para esto el jugador debe conseguir 12 chuzas consecutivas. Estas corresponden a los diez juegos iniciales y los dos adicionales a la última chuza. Si el jugador pisa o atraviesa la línea desde donde se lanza, se le asigna un cero en el marcador, sea al primer o segundo tiro del juego.