En el squash cualquier jugador puede sumar puntos. El servidor, al ganar un punto retiene el servicio. El receptor, al ganar un punto se convierte en el servidor. Los partidos se juegan al mejor de tres o cinco games. A su vez, cada game se juega a nueve o quince puntos, según decidan los jugadores o los organizadores de la competencia.
Si se eligió jugar hasta los nueve puntos, de producirse empate de ocho por lado, el receptor debe elegir, antes de realizarse el siguiente servicio, si se va hasta los nueve puntos (conocido como ‘a un punto’) o a once (‘a tres puntos’). Situación similar se da cuando se decide ir hasta los quince puntos y se llega a un empate de catorce por lado.
Durante los juegos se trata de evitar golpes con la bola o la raqueta al contrario. Cuando existe la posibilidad de tocar al rival el jugador debe pedir en voz alta ‘Let’ (repetición del punto). La pelota de goma puede tener distintos grados de velocidad. En tanto, las raquetas de squash son más pequeñas que las de tenis, pero más resistentes. Sus cuerdas son más tensas que las de bádminton.