Es probable que ‘tango’ sea una palabra de origen afro-portugués. Estudiosos afirman que es una onomatopeya del ‘tam-tam’ o ‘candombe’ usado en los bailes negros, cuyo dialecto era ‘tocá tango’ o ‘tocá tambó’, es decir, ‘tocá el tambor’. Así, el lugar de reunión de los esclavos, tanto en África como en América, era llamado tango.
En 1889, la Real Academia Española definía al tango como “fiesta y baile de negros y de gente de pueblo en América”. Casi un siglo después recién la catalogó como “baile argentino de pareja enlazada, forma musical binaria y compás de dos por cuatro, difundido internacionalmente”.
En 2009, la UNESCO incluyó al tango en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la humanidad.
Hay normas sencillas que contribuyen a bailar tango correctamente en una milonga. Por ejemplo, se recomienda danzar por el borde de la pista girando en sentido anti horario. Así el varón puede controlar su espacio de visión y avanzar sin riesgos. Asimismo se debe evitar pasar a la pareja de adelante o retroceder.