La palabra cerámica deriva del vocablo griego ‘keramos’, que significa ‘quemar’. Según algunas teorías, los chinos fueron el primer pueblo que inició la elaboración de utensilios de cerámica con técnicas más sofisticadas y cociendo las piezas en hornos. Luego dicho conocimiento pasó hacia Corea, Japón, Occidente, Persia y el norte de África.
La cerámica incluye a todas las técnicas de fabricación de objetos de arcilla. Entre dichas técnicas se encuentra la alfarería, modelado a mano, escultura, decoración, etc. La alfarería es una técnica para hacer objetos de cerámica en un torno o rueda giratoria.
La porcelana es una delicada cerámica de fina pasta vitrificada, homogénea y translucida, cocida entre 1,250 y 1,460°C. Por lo general, está recubierta de un vidriado transparente o incoloro. Su pasta se compone de kaolín, cuarzo, feldespato y tiza.
Por su parte, la loza se compone de arcilla, tiza, feldespato, dolomía y silicio. Además es cocida a 1000ºC aproximadamente. A esta temperatura se vuelve porosa y abierta y su color varía entre blanco y colorado.
En tanto el gres está compuesto de silicio, alúmina, óxido de hierro, cal, manganesio y alcalina. Según su composición, es cocido entre 1,150 y 1,350°C, y su coloración también se ubica entre el blanco y el colorado.
De otro lado, existe gran variedad de composiciones de arcilla. Las diferencias provienen de la cantera de donde se extrae, así como de los diversos compuestos que la hacen más o menos alcalina, ferruginosa, calcárea o silícea. Finalmente la creación de los artículos se hace a mano a partir de panes de tierra.