Las armas que se utilizan en combate son réplicas que disparan bolas entre 6 y 8 mm. de diámetro. Estas solo se permiten dentro del área de juego y siempre apuntando al suelo o al cielo, cuando no estén en uso. Los disparos de prueba solo se pueden realizar en zonas previamente autorizadas por los jueces.
Los jueces tienen la autoridad de retirar a cualquier jugador y hacer respetar las reglas del juego. En el caso que se designe más de un juez para un encuentro, uno de ellos deberá ser el principal y el encargado de coordinar el trabajo de los demás jueces de la partida.
Cada equipo debe tener un líder o director táctico. Dependiendo de la cantidad de jugadores, este puede designar líderes asistentes. Se recomienda uno por cada 6 u 8 miembros. No existe distinción de géneros, pero sí de edad. Solo se permite el ingreso de mayores de 18 años y de menores (12 a 17 años) acompañados por sus padres o tutores.
En nuestro país, los encuentros se suelen realizar en el Club Internacional Revólver, en el Rímac, y en la Escuela de Equitación del Ejército. Antes de cada partida se deben fijar las reglas específicas, así como el tiempo de duración, forma de finalización, fijación de zonas de seguridad y de eliminados, etc.