Hecho a base de avellanas silvestres doradas, únicas del norte de Italia, este licor tiene una antigüedad mayor a los 300 años.
Su nombre forma parte de la leyenda de su invención, este sería la abreviatura de Fray Angélico, monje ermitaño que habitó las colinas de Piamonte durante el siglo XVII y al que se le atribuye su creación. Posee, además de avellanas, cocoa, vainilla y otras especias naturales que dan como resultado un licor dulce de color claro, medio dorado.
Por otro lado, su envase destaca de manera particular su historia ya que tiene la forma de un hábito de monje, con un cinturón de soga alrededor de su cintura. Se le puede tomar solo, después de una comida, o con hielo para refrescarse; pero también es usado en cócteles y como acompañamiento de postres y café. Mira dónde tomarlo en nuestro directorio y aprende una receta muy sencilla de preparar aquí.