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Actualizado: 06 de abril 2011

Bizcocho navideño

Aunque el bizcocho de Navidad no es una tradición peruana, poco a poco ha ido siendo adoptada en el menú de Noche Buena. Convirtiéndose en uno de los manjares predilectos de la mesa servida.
Bizcocho navideño

Aunque el bizcocho de Navidad no es una tradición peruana, poco a poco ha ido siendo adoptada en el menú de Noche Buena. Convirtiéndose en uno de los manjares predilectos de la mesa servida.

Este postre, que puede prepararse de diferentes formas,  siempre tendrá como ingrediente principal las pasas, que son las que le dan el toque característico. Vendría a ser como una variante de panetón, pero de origen distinto.

Al igual que los otros atractivos culinarios que la carta en esta noche, el bizcocho debe estar lleno de sabores, aromas y colores que estimulen su consumo y a su vez sean platos que destaquen por su belleza visual. Y como no hay mejor regalo que el que sale del corazón y se hace con las propias manos, te dejamos la receta por si te animas. Y el teléfono de algunas panaderías por si te quedó corto el tiempo.

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Recetas

Ingredientes:
250 grs. de mantequilla
250 grs. de azúcar
1/4 de cucharadita de vainilla
2 cucharadas de ron
6 huevos
350 grs. de harina cernida
1 cucharadita de polvo de hornear
400 grs. de pasas
50 grs. de almendras peladas, tostadas y molidas
100 grs. de cáscara de limón confitada
100 grs. de almendras blanqueadas
Sal

Preparación:
Cubre un molde con papel manteca enmantequillado. Bate la mantequilla, azúcar y aromas. Añade de uno en uno los huevos. Vierte en forma envolvente la harina, polvo de hornear, pasas (pasadas por harina), almendras tostadas y molidas pasadas por harina, sal y limón confitado. Coloca las almendras enteras encima. Hornea a fuego medio por 3 horas si es en molde pequeño y alto; y de 1 y media a 2 horas si es en molde de pan. Déjalo reposar 15 minutos.

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Cuenta la tradición europea que toda la familia se reunía delante de la chimenea para la vigilia de Navidad. Los niños cantaban villancicos y escuchaban las historias contadas por los abuelos, mientras que un enorme leño ardía en la lumbre.

Se elegía uno de una madera muy dura, para que quemara al menos durante toda la noche. Decorado con hojas y cintas, se encendía por el más joven y por el más anciano, tras haber sido bendecido por el cabeza de familia con aceite o aguardiente.
Esta costumbre, que se remonta al siglo XII, existía en la mayoría de los países europeos. Con la desaparición de las grandes chimeneas, un pequeño tronco sustituyó al grande, decorado con velas y plantas se situaba en el centro de la mesa como adorno.

Hoy, el tronco de Navidad estaría simbolizado por un pastel, que debe parecerse a aquel que ardía antaño en la chimenea durante la cena