Durante la Colonia, la mayoría de casas arequipeñas fueron construidas con sillar, una piedra blanca creada con lava solidificada del Misti. Estudios geológicos revelan que hubo cinco erupciones mínimas del volcán en el siglo XX y una grande en el XV.
Sobre este suceso se sabe que el inca Túpac Yupanqui hizo muchas rogativas al Misti a fin de aplacar su ira sin conseguirlo. La erupción arrasó la Arequipa prehispánica. Los sobrevivientes pidieron al soberano quedarse para repoblarla. Se cree que ‘Juanita’, la momia de una niña hallada en la cercana montaña de Ampato, fue una ofrenda para evitar futuras catástrofes.
Si bien la última actividad significativa del Misti se dio en 1870, hoy los expertos lo consideran un ‘gran peligro’, pues en caso se produzca una explosión, la lava, gases y cenizas llegarían rápidamente a Arequipa.
El Chachani tiene cuatro cumbres. La principal o noroeste llega hasta los 6075 msnm; la norte o Pico de los Ángeles, a los 5852 msnm; la suroeste o Monte Trigo; a los 5820 msnm; y la oeste u Horqueta, a los 5484 msnm.
Casi todas las agencias de turismo arequipeñas organizan excursiones hacia el Misti y el Chachani. Ambas subidas toman más de un día. El viajero, además de disfrutar del bello paisaje andino, oirá de boca de los guías las historias acerca de los rituales y sacrificios que los incas hacían en estos lugares para rendir culto a los apus.
Es posible realizar los ascensos todo el año, pero entre enero y marzo aumenta la frecuencia de precipitaciones, nieve, niebla y ventisca. El clima en las cimas puede descender hasta los 0ºC.