Su nombre proviene de Huáyhuash que en quechua corresponder a un tipo de comadreja de las alturas. Es la segunda cadena montañosa más alta del mundo en la región tropical, después de la cordillera Blanca. Aunque está ubicada a 120 km del océano Pacífico, la cresta forma parte de la divisoria de aguas del continente; las que de la escarpa oriental discurren hacia el río Marañón, principal tributario del Amazonas.
Hay abundantes lluvias durante diciembre a marzo y una marcada estación seca, entre mayo y octubre, con días soleados que alcanzan los 25° C y noches de intenso frío, que un buen equipo de montaña como carpa (tienda), bolsa de dormir y una buena casaca no puedan solucionar. A los 4 000 metros de altura el sol proteje del frío, pero en las noches la temperatura desciende por debajo de los 0°C.
El excelente estado en que se encuentra es un buen ejemplo de cómo las comunidades campesinas juegan un papel importante en la conservación de los recursos naturales de los Andes mediante un aprovechamiento sostenible y no destructivo.
La participación de la comunidad en la planificación, diseño e implantación es esencial para la sustentabilidad de los proyectos de desarrollo y para la conservación cultural y ecológica de la región.
En la actualidad solo las cordilleras Blanca (Parque Nacional Huascarán) y una parte de Vilcabamba (Santuario Histórico de Machu Picchu) están protegidos por el estado.