A 193 km al norte de Lima, se encuentra la villa de Barranca, capital de la provincia del mismo nombre. Una pequeña pero bulliciosa urbe que vive del comercio y que está cerca a la bahía homónima.
Barranca ofrece al viajero excepcionales puntos de interés. Su largo malecón se extiende sobre dos hermosas y apacibles playas: Chorrillos y Puerto Chico, donde se encuentran pintorescas casas de madera cerca del mar.
Se sabe que los antiguos moradores de la zona fueron anexados por la cultura Mochica, prueba de ello es la asombrosa Fortaleza de Paramonga, que ha llegado casi intacta hasta nuestros días y se encuentra a pocos kilómetros al norte de la localidad. Muestra dos etapas de ocupación: preinca e inca. Fue construido con adobes sobre un amplio promontorio rocoso. En sus alrededores se pueden apreciar campiñas y valles fértiles.
Antes de llegar a Barranca, por la carretera Panamericana Norte, se encuentran el puerto y el apacible poblado de Supe. Mientras la villa es comercial y agrícola, el puerto es industrial y pescador. Para los amantes de la pesca, este lugar podría convertirse en un paraíso, pues las especies como el lenguado y el tollo abundan en la zona.
También podemos visitar el asentamiento humano más antiguo de nuestro país, Caral, así como Pativilca, donde podremos apreciar la casona que, durante la guerra por la emancipación, funcionó como un cuartel general. Hoy es un museo donde se exhibe el mobiliario, fotografías y documentos referidos a aquella época.