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Actualizado: 29 de abril 2010

Bosque Natural El Cañoncillo

Son más de mil 300 hectáreas de bosque seco que cobija dunas y lagunas, fauna y flora silvestre. Ciertamente un paisaje espectacular en este oasis en Pacasmayo.
Bosque Natural El Cañoncillo
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Son más de mil 300 hectáreas de bosque seco que cobija dunas y lagunas, fauna y flora silvestre. Ciertamente un paisaje espectacular en este oasis en Pacasmayo.

Dunas y hondonadas de más de veinte metros de profundidad son una vibrante invitación para la práctica del Sandboard(deslizamiento en tablas sobre la arena). Por su parte, las lagunas Gallinazo, Cañoncillo y Cañita, son espejos de agua de entre la arena. Perfecto lugar para detenerse y descansar un rato o comerse algo.

En sus aguas podrás apreciar helechos y totora, donde se esconden los patillos, zambullidores, tordos y garzasque pugnan por cazar a los pececillos. En fin, son muchas las posibles rutas. Pero te sugerimos acampar al menos un día, y así gozar de la tranquilidad que este lugar te ofrece. Arqueología, naturaleza o aventura, todo lo encuentras aquí. Dale una mirada a los videos y conoce más detalles.

Galería de fotos

Rutas

La manera más práctica de acceder a él es a través de la carretera Panamericana Norte hasta llegar al km. 689 (Cruce de San José), a pocos metros del puente Libertad sobre el río Jequetepeque. En el cruce, dirigirse al centro poblado Tecapa y de ahí tomar el camino hacia El Sondo.


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Más info

El hábitat de El Cañoncillo acoge variadas especies de aves como pericos, tordos, chiscos, cuculas, picaflores, lechuzas, águilas y gallinazos.

Quien visita este paraje descubre con sorpresa centenarios y añosos algarroboscuyos troncos parecen reptar y retorcerse por el suelo. Más allá un silencioso zorro te mira receloso y continúa su camino.

Hace aproximadamente 10 mil años, este bosque fue hogar de los antiguos pobladores del valle Jequetepeque, donde edificaron sus nobles viviendas de barro y sus imponentes murallas, cuyos vestigios se mantienen hasta hoy en pie. Las gruesas ramas abrazan los muros de adobe, muestra de lo que hicieron las culturas Cupisnique, Mochica y Chimú. Los estudiosos dicen que hay plataformas, cerámica, recintos y plazas ceremoniales.

La caminata agota, pero la satisfacción es grande. Entre la vegetación se abre paso una apacible laguna, un espejo de agua donde se reflejan el cielo, los árboles y cerros, cual hidalgos centinelas. En sus orillas soltamos el equipaje y nos alistamos para comer.

Para llegar, desde Trujillo, cualquier empresa de buses que van a Chiclayo nos llevan al cruce de San José, pasando San Pedro y Pacasmayo en hora y media. Luego tomamos un colectivo que cruza Verdum, San José, Campanita y Tecapa y se llega a Santonte en media hora.

De Santonte, que marca la entrada a Cañoncillo, se puede cruzar la parte boscosa en una hora, siguiendo por una trocha bien marcada.